Releyendo unos poemas, me he encontrado en un papel un par de sonetos que arranqué en su momento de algún dominical. La gracia de esto es que son sonetos como los que podéis estudiar en clase, pero más contemporáneos en cuanto a la cronología y, además, seguro que sabéis ponerle rostro al autor, que no es otro que Joaquín Sabina. En estos sonetos el jienense realiza un repaso a sus pintores favoritos, dejándose a muy pocos en el tintero.
Mis pintores. Dos sonetos.
I]
De Velázquez monarcas y bufones,
de Goya el pedigrí de la canalla,
de Sorolla el añil a pie de playa,
de Bacon los Davinci con muñones.
De Hopper el desierto sin balcones,
de Juan Vida filetes de caballa,
de Tàpies palimpsesto en la muralla,
del Bosco Dorian Gray amb lamparones.
De Matisse odalisca entre cojines,
de Magritte trampantojos y bombines,
de Vermeer el matiz y el disimulo.
Del Greco la anorexia de Botero,
de Durero la muerte, el caballero,
de Picasso los labios en el culo.
II]
De Barceló el azogue de espejismo,
de Toulouse, de Lautrec, tataracuerdos,
de Van Gogh margaritas a los cerdos,
de Münch los calatravas del abismo.
De Rafael de Urbino el catecismo,
de Pollock tanto afanas, tanto pierdo,
de Basquiat los derechos del pie izquierdo,
de Pepe Hernández santo anacronismo.
De Renoir una vela en lontananza,
de Rubens la mujer de Sancho Panza,
de Rembrandt el chambergo y la linterna.
De Fra Angélico el nácar de madonna,
de Frida Kahlo Diego y su amazona,
de Freud el corazón de la entrepierna.
